Me veo en una sala de Cafecólicas anónimas rodeada de un círculo de gente sentada en una silla diciendo: Hola, soy Lucía, yo bebía café. Y escucho que me responden: “Hola Lucía”
Bromas aparte, si crees que no puedes vivir sin café y estás leyendo este post quizá no tengas lo que catalogamos como una adicción pero sí un hábito que te gustaría que desapareciera .

Estos son los tres pasos que yo dí para mandar el café a paseo.
- Créetelo, se puede.
Yo era más de té hasta que nació mi segunda hija. Tres años de noches sin dormir del tirón (seguro que más de una sabe que no exagero) me llevaron a empezar a consumir café.
Me levantaba de la cama y me iba de cabeza a por el primer café del día como la que le falta el aire para respirar. A media mañana otro, después de comer otro y, a veces, a media tarde otro más.
Si alguien me hubiese dicho hace cuatro meses que llegaría a vivir sin café no le hubiese creído. Y es que pensar que algo es posible es el primer paso para lograrlo.
Se puede y además no te va a costar tanto como tú crees. De paso vas a reducir, si es el caso, tu consumo de azúcar o sacarina y leche de vaca.
- Busca un sustituto, por el momento.
Quizá los primeros días tengas que hacer una pequeña trampa para dejar el café y pasarte al descafeinado que te permitirá seguir disfrutando de su sabor. Yo soy más radical y lo dejé sin más desde el primer día.
Sustituí mi taza de café con leche de la mañana por un vaso de leche de soja y después por leche de avena que para mi sorpresa está más rica de lo que pensaba y te acostumbras rápido a su sabor.
Claro que hay días que me apetece algo calentito para desayunar así que probé varias infusiones hasta que dí con una que incluye varias plantas, entre ellas el regaliz que le da un toque dulce y así no necesito añadir azúcar ni sacarina.
Un cafelito tiene también algo de “social” a lo que no quería renunciar. Mi truco para seguir disfrutando de ese momento agradable con una amiga o en una sobremesa es llevar siempre encima una bolsita de mi infusión y pedir una tetera de agua caliente si estoy fuera de casa.
- Descubre nuevas fuentes de energía
Tras dejar el café y hacer unos cambios en mi dieta descubrí que la energía que necesitaba no estaba en el café que tomaba cada día sino en la elección correcta de los alimentos que me iban a aportar la vitalidad que había perdido.
El café te da ese subidón momentáneo que buscas desesperadamente por la mañana pero luego te produce un bajón que te lleva a tomar otro más y otro más y te mantiene en un estado de alerta y nerviosismo nada deseable.
Te cuento lo que yo hice.
- Incrementé el consumo de frutas y verduras y aumenté el número de comidas diarias a 5.
- Me hice inseparable de mi botellita de agua hasta beber dos o más litros al día.
- Introduje el ejercicio físico en mi rutina diaria.
Me sé todas las excusas para no practicar deporte, los gimnasios son aburridos, las clases son caras, no tengo tiempo, me duele nosequé… Pero ahora además me sé todos los beneficios que obtienes al hacer un pequeño esfuerzo por crear una rutina de ejercicio y la verdad es que compensa.
La práctica habitual de ejercicio te carga las pilas y te engancha ya que aumenta el nivel de serotonina en tu cuerpo y eso te produce sensación de placer o bienestar además de ayudar a regular el sueño, los estados de ánimo y el apetito. Es el mejor antidepresivo natural.
Tras dejar el café y adoptar estas nuevas costumbres me levanto fresca por la mañana, tengo más vitalidad, no me voy durmiendo por las esquinas a lo largo del día y descanso mejor por la noche.
Me parecía imposible lograrlo hasta que me puse a ello, así que si de verdad quieres dejar el café ¡hazlo! Dí bien alto Comienzo hoy.
En el próximo post voy a contarte cómo introduje el ejercicio en mi rutina diaria y cómo me mantengo motivada.
LucíaMcweeny
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Hola Lucía , yo era de esas café adictas , y de la coca cola ni te cuento . Y llevas razón , SE PUEDE, es cuestión de creértelo y cambiar algunos hábitos de vida .
Ayyyy la Coca-cola!!! Nos vendieron la chispa de la vida y nos la colaron. Enhorabuena por esos grandes cambios, ahora a por más!
Hola, yo dejé la leche hace tres semanas y estoy encanta, ahora ya no llego a la noche con una tripa como de 5 meses, había leído algo sobre las intolerancias y aunque no me sentaba mal la leche probé y éste es el resultado, me encuentro mucho mejor, sin hinchazones desde el desayuno.
Un saludo y enhorabuena por el blog.
Gracias Mónica. Yo me he enganchado a la leche de avena que para mi sorpresa está buena y además me sienta mejor. En el post de mañana te cuento más.
Hola! mañana empiezo con un buen desayuno y una ruta en bici, que aunque suelo hacer deporte, no mantengo mis hábitos… Yo no soy muy de café pero la coca cola… me da la sensación que tu cuentas, pero se acabó
Un post genial.
Coca-cola? Dos litros me he llegado yo a beber. Pero ya no, se acabó! Y no sabes lo bien que sienta
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